Viviendo el Paraiso

miércoles, 14 de abril de 2010

EL CRISTIANO YING YANG

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La búsqueda del equilibrio es muy bueno, incluso existe la famosa frase que dice “el equilibrio es la clave del éxito”. Pero pareciera que ese equilibrio termino maquillando algo muy peligroso llamado MEDIOCRIDAD.


El yin y yang es un concepto fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo según la filosofía oriental, en la que surge. Describe las dos fuerzas fundamentales aparentemente opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. En todo se sigue este patrón: luz/oscuridad, sonido/silencio, calor/frio, movimiento/quietud, vida/muerte, mente/cuerpo, masculino/femenino, etc.
Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación.

La búsqueda del equilibrio es muy bueno, incluso existe la famosa frase que dice “el equilibrio es la clave del éxito”. Pero pareciera que ese equilibrio termino maquillando algo muy peligroso llamado MEDIOCRIDAD.

¿Realmente el ying yang tiene razón? ¿todo tiene polos opuestos, inclusive Dios?. Quienes creen que el ying yang tiene la verdad, deberán decidir en que creer.

La primera carta de Juan capitulo 1, versículo 5 dice que Dios es la luz, y es una luz total y no hay ningún porcentaje de tinieblas en el.

Dios es marcado, es definitivo. El sabe distinguir la luz de la oscuridad, la oscuridad de la luz, el sabe lo que es frió y lo que es caliente, y el decide definirse totalmente. El decidió ser luz y punto. El decidió ser santidad, vida, y amor, y decidió que su reino seria así:  LUZ. Y estaba tan decidido, que apenas vio un poco de oscuridad en el cielo, expulso a Lucifer y a un tercio de los ángeles y los expulso de su presencia.
Dios tenia en claro lo que estaba bien y lo que estaba mal, pero muchos de nosotros no sabemos distinguir lo bueno de lo malo, es por eso que muchos se acostumbraron a maquillar todo con palabras extrañas y retóricas para ocultar su MEDIOCRIDAD y CONFUSION.

Pero ese no es el problema más grande. Un problema mayor es que nos terminamos conformando con nuestro estado y en donde estamos. Disfrazamos nuestro conformismo con la mentira de mantener un “estatus quo”. El problema es que no definimos donde estar, ni siquiera definimos quienes seremos o quienes somos hoy.

Juan continua su carta diciendo, que si nos atrevemos a afirmar que estamos unidos a Dios, y a la vez seguimos viviendo en la oscuridad nos estamos mintiendo.

Mas adelante Juan dice en su carta que si alguno ha pecado tenemos un abogado defensor que es Cristo, que el nos perdona y luego nos acerca a Dios. Y también dice que no podemos decir que no hemos pecado, porque si decimos esto, también nos estamos mintiendo. Cometer un pecado nos puede manchar, pero si nos arrepentimos de verdad Dios nos perdona.

Lo malo empieza cuando nos acostumbramos a pedir perdón y seguimos cometiendo el mismo pecado una y otra vez. Lo que hacemos termina pareciéndonos normal, y es normal porque “todo el mundo lo hace” y porque “no podemos ser fanáticos”. De esta manera sin darnos cuenta el pecado se convierte en un hábito que se pega en nuestras vidas:  Por ejemplo, la mentira y otros habitos que no parecen ser pecados en realidad lo son, y si no nos arrepentimos estamos viviendo en oscuridad.

O pensemos en aquellos pecados que aunque sabemos que son muy sucios y malignos se convierten en nuestro estilo de vida, luego de ensuciarnos vamos a Dios y le pedimos perdon una y otra vez, pero luego como el cerdo  seguimos bañándonos en el lodo. EL VIVIR ASÍ ES VIVIR EN OSCURIDAD.

Dios no nos pide dejar de pecar nunca más, y no fallar en ningún mandamiento  para poder acceder a su abrazo. Incluso con nuestros meritos y esfuerzos jamas seremos dignos de la presencia y Gracia de Dios, sino que es por el sacrificio de Jesús que podemos abrazar a Dios y recibir de su amor.

Si hemos pecado, lo único que nos pide Dios es pararnos delante de la cruz y pedir perdón ahí, y asi,  mientras nos “bañamos en la sangre de Jesús”, su sangre nos limpia de toda mancha.
Dios esta dispuesto a perdonarnos siempre, pero lo que si nos exige, es que decidamos de una vez por todas VIVIR EN OSCURIDAD O VIVIR EN LA LUZ TRATANDO DE SER MEJORES CADA DÍA.

Dios deja de sonreír y detiene el coro de los ángeles y las alabanzas en la tierra, y algo cansado se acerca a cada uno de nosotros y mirandonos fijamente a los ojos nos pregunta algo que para el es muy serio: ¿VIVIRAS EN LA LUZ O EN LA OSCURIDAD?

Recuerda: “Ojala fueras frió o caliente, luz u oscuridad, pero como lamentablemente eres tibio, (media luz) no podré dejarte entrar en mi presencia. Arrepiéntete.

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