Viviendo el Paraiso

jueves, 31 de enero de 2013

Hacia la propia conquista

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Es cierto: Queremos cambiar nuestra vida, queremos conquistar nuestros defectos y conquistar el mundo, pero como Jesús dijo a sus amigos: “sin mi no podrán hacer nada” así que manos a la obra… el primer paso para conquistar es que Jesús nuevamente conquiste nuestros corazones y nuevamente lo dejemos conquistar cada área de nuestro ser.


1212, un año de Gracia y Paz me dejo algunos secretos que hoy cobran mucho valor en un 2013 de conquista. Nuestra primera conquista: Conquistarnos a nosotros mismos. Dicho sea de paso hay un proverbio que dice que mejor que conquistar mil naciones es mejor conquistarse a uno mismo (Prov 16, 32), y vaya que es difícil.

Pablo hablaba repetidas veces de la impotencia de un creyente que quiere agradar a Dios pero su propia naturaleza no le dejaba. “miserable de mi” decía el apóstol. Y hoy nos identificaremos con un “apasionado por Dios” pero que  a la vez podía decir “Ayúdame que no puedo!”, hablaremos de nuestro amigo David.

David inicio su salmo 40 de la siguiente manera:

Puse mi esperanza en el Señor,

Se inclino para escuchar mis gritos

Y me salvo de la fosa mortal, me libro de hundirme en el pantano…

Hizo brotar de mis labios un cantico nuevo lleno de alabanzas a nuestro Dios.

¿Nos hemos sentido identificados con este inicio alguna vez? ¿Cuántas veces nos hemos bañado en problemas o pecados, hemos clamado a Dios y de pronto el cambio nuestro lamento en un canto nuevo lleno de alabanzas diciendo “Gracias!”? Definitivamente muchas veces. Nos identificamos con un David de carne y hueso, así como nosotros.

Pero de un momento a otro, en un solo versículo su discurso cambia, y deja de ser el.

Señor, tu no te complaces en los sacrificios… tampoco has pedido holocaustos, en cambio me has abierto los oídos y SOY OBEDIENTE, por eso aquí estoy tal como tu libro dice de mí.

A mi me agrada hacer tu voluntad, llevo tu enseñanza en mi corazón… aquí estoy para cumplirla.

¿Por qué digo que David dejo de ser David? Porque el autor de Hebreos menciona estas palabras como si fueran de Jesús.  (Hebreos 10, 5) ¿Entonces quien escribió realmente ese verso en un salmo profético sobre la labor sacerdotal de Jesús? Definitivamente fue Jesús mismo. Aparentemente Cristo se metió en David y fue así que nació esta parte del salmo.

Un par de versículos más adelante David vuelve a ser David y escribe:
“Me han pasado tantas desgracias que ni las puedo contar,

Me han atrapado mis propias maldades

¡Hasta he perdido la vista!

Son más que los pelos de mi cabeza

Y hasta el ánimo he perdido

Ahora si nos podemos identificar de nuevo con David, si… aquel David de carne y hueso tan parecido a nosotros que ahora nuevamente esta pidiendo ayuda. Pero ¿que fue de lo anterior? ¿Dónde quedo esa convicción de obedecer a Dios y decir: Aquí estoy para cumplir tu voluntad? Es que en realidad quien dijo eso es Jesús, el único que puede ser realmente obediente y agradar a Dios como Él se lo merece es solamente Jesús.

Y ahora entiendo que la única manera de agradar a Dios, de cambiar nuestra vida, de amarlo como él nos pide es solamente con Jesús. Y no solo con Jesús en el corazón como dicen muchos, creo que ese es el primer paso únicamente, pero lanzo la pregunta ¿Cómo esta nuestra intimidad con Jesús, para que él se mueva en nosotros como en ese momento con David?

Es cierto: Queremos cambiar nuestra vida, queremos conquistar nuestros defectos y conquistar el mundo, pero como Jesús dijo a sus amigos: “sin mi no podrán hacer nada” así que manos a la obra… el primer paso para conquistar es que Jesús nuevamente conquiste nuestros corazones y nuevamente lo dejemos conquistar cada área de nuestro ser. ¿Cómo? La única manera de lograrlo es estando con el, quizá a solas, y como lo hacen e hicieron los verdaderos conquistadores, arrodillados, parados, con los brazos levantados o hacia abajo pero CON EL CORAZON ELEVADO, EN INTIMIDAD CON DIOS. Es tiempo de oración.

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